En vísperas del cumpleaños de la Escuela Normal Dr. Mariano I. Loza, de la ciudad de Goya, quiero recordar a una de sus figuras más destacadas, la Miss Isabel King.
Nació en Indianápolis, Estados Unidos de América. Fue maestra de profesión, se graduó y enseñó en escuelas de su ciudad desde 1874.
En 1883 llegó a Argentina como parte del grupo de sesenta y cinco maestras norteamericanas que contrató Domingo Faustino Sarmiento para impulsar las Escuelas Normales y la educación pública. Vino con el grupo de Clara Armstrong.
La llegada de Miss Isabel King

Primeramente estuvo cuatro meses en Catamarca adaptándose. Luego fue designada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, como Regente y Vice-directora. Allí enseñó matemáticas, pedagogía y dibujo.
Por gestión del Dr. Mariano Indalecio Loza y pedido de la comunidad, fue destinada a Goya, Corrientes, junto a su hermana Raquel. En la segunda ciudad de la provincia, fundó y dirigió una escuela durante 6 años. Era una docente innovadora: organizaba conciertos, bailes, excursiones y clases de higiene. Llevó una «linterna mágica» de cuatrocientos voltios, antecedente del proyector, para enseñar a sus alumnos sobre el mundo.
En 1893 retornó a E.E.U.U. para la Exposición de Chicago, pero volvió a Goya en 1895 porque «no encontró en los Estados Unidos una escuela que le brindara las satisfacciones que halló en Goya».
En 1898 fue trasladada nuevamente a Concepción del Uruguay. En 1900 fue elegida delegada para representar a las maestras argentinas en un Congreso de Mujeres en París.
Tristemente, el 4 de junio de 1904, falleció en Buenos Aires, víctima de cáncer. Sus restos descansan en Goya, la ciudad que tanto amó y donde susurró antes de morir: “Déjenme regresar a Goya”.
Un gran legado

En definitiva, Isabel King fue mucho más que una maestra. Fue una sembradora. Cruzó un océano para enseñar en una tierra que no era la suya y la hizo suya. En Goya no solo dio clases: dio cariño, dio futuro, dio mundo a través de su linterna mágica.
Su vida demuestra que educar es un acto de amor. Por eso Goya la despidió con honores, por eso el país la eligió para hablar en París, y por eso su último deseo fue volver a la ciudad que la quiso tanto. Hoy sigue viva en cada escuela, en cada niño que aprende.
“¡Cómo me querían en Goya!” decía ella. Y Goya, sin duda, la quiso y la recuerda para siempre.
Escuela Mariano I. Loza de Goya

Prof. Darío Andrés Núñez, miembro de número del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes