Hoy les compartimos esta interesante nota de color, relacionada con la historia de nuestras vías navegables y flotas argentinas, en una publicación original de Museos de Corrientes.
A simple vista, en la zona de Puerto Italia sobre la costa del río Paraná, emergen estructuras de hierro devoradas por el tiempo y el agua. Quizás para algunos transeúntes y navegantes, se trate de simples restos de viejas embarcaciones o chatarra acumulada.
Seguramente para otros, como para quien escribe estas líneas, y que lo ve con frecuencia (desde tiempos de adolescente) navegando por esta zona mientras disfruta del noble deporte del remo, generan fascinación y curiosidad. Y es que evidentemente, detrás de esas chapas oxidadas se esconde una interesante historia de escala internacional.
BDI hundido: Un origen militar en la Segunda Guerra Mundial
Créditos: Enrique Gabriel Suburu
Según investigaciones y registros navales reflejados en portales especializados como Histarmar, la estructura principal correspondería a un antiguo LCI (Landing Craft Infantry), un buque de desembarco de infantería diseñado y construido masivamente en Estados Unidos entre 1942 y 1944. Estas unidades de poco calado y casco metálico robusto fueron clave para trasladar tropas directamente hacia las playas en los frentes del Atlántico y del Pacífico durante el conflicto bélico global.
Llegada a la Argentina y destino en el Paraná
Al finalizar la contienda, cientos de estos buques pasaron a condición de reserva. A fines de la década de 1940, la Armada Argentina adquirió un lote de estas embarcaciones para reforzar sus operaciones de transporte y logística costera.
Con el paso de los años y tras ser radiadas del servicio militar, varias unidades fueron vendidas a particulares o astilleros privados. En el Litoral, muchas de estas estructuras encontraron una «segunda vida» sirviendo como pontones, bajaderos o talleres flotantes.
Un naufragio urbano a la vista de todos
Créditos: Alberto Álvarez.
Las constantes variaciones en el nivel del río Paraná —especialmente durante los períodos de bajante— dejan al descubierto la silueta de acero de este gigante náutico entre la vegetación y las piedras. Hoy se consolida como un verdadero patrimonio e hito de la arqueología urbana de la ciudad de Corrientes, conservando en su herrumbre la memoria de la historia militar y fluvial del siglo XX.
EL Buque BDI en la costa de Puerto Italia (Corrientes Capital) visto desde arriba