Compartimos con la comunidad de Museos de Corrientes, esta entrevista exclusiva realizada por Roxana González y Enrique Gabriel Suburu, al Director del Archivo General de la Provincia Dr. Jorge Enrique Deniri, para este medio.
La silueta de la chimenea en el barrio Aldana es mucho más que un punto de referencia visual; es un «dedo apuntando al cielo» que nos recuerda una época de grandes ambiciones industriales en la provincia. En una reciente entrevista, el historiador Jorge Enrique Deniri desentraña la historia detrás de esta estructura y las empresas que marcaron el pulso económico del NEA a principios del siglo XX.
El origen: Demetrio Baranda y la explotación del tanino
La historia comienza con Demetrio Baranda, un emprendedor español que instaló una planta taninera en lo que hoy conocemos como el barrio Aldana. El objetivo principal era procesar la madera proveniente del departamento de San Luis del Palmar para extraer tanino, una sustancia fundamental en aquel entonces para el curtido de cueros.
Para abastecer la planta, se aprovechaba el Ferrocarril Económico Correntino, conocido cariñosamente como el «trencito Piaguazú», que transportaba la materia prima desde el interior directamente hasta la fábrica.
Desafíos estructurales y la crisis de 1929

A pesar del entusiasmo inicial y de una inauguración festiva alrededor de 1924, el emprendimiento enfrentó graves problemas. Según Deniri, uno de los mayores obstáculos fue el pésimo estado de las vías férreas. Los vagones, traídos de Alemania, sufrían roturas constantes, lo que obligaba a reparaciones nocturnas diarias para mantener la producción en marcha.
A estos problemas logísticos se sumaron factores externos determinantes:
- Competencia internacional: Los ingleses descubrieron que era más rentable obtener tanino de la morera en Sudáfrica que transportarlo desde Corrientes.
- La Gran Depresión: El colapso económico mundial de 1929 terminó por sellar el destino de muchas industrias locales con poco respaldo financiero.
De la Taninera a Facomate: El legado de la madera terciada

Tras el cierre de la taninera original, el predio fue ocupado por otra empresa emblemática: Facomate. Aunque la caldera ya no funcionaba, la empresa colocó sus famosas letras de hierro en la chimenea, utilizándola como un soporte publicitario que persistió en la memoria colectiva.
Facomate se dedicó a la producción de madera terciada, utilizando troncos que llegaban por el río en jangadas desde Misiones. Estas grandes formaciones de madera entraban en la zona de «El Pasito», donde eran frenadas y procesadas para su distribución nacional.
Patrimonio y puesta en valor
Durante décadas, la chimenea quedó como el único vestigio de este complejo industrial. Recientemente, el municipio llevó adelante tareas de puesta en valor, reparando su estructura y preservándola como un monumento histórico que despierta la curiosidad de vecinos y turistas.
Deniri destaca que la historia de esta chimenea está documentada en las memorias de Baranda, tituladas «Mi vida», un libro de edición muy limitada (apenas 50 ejemplares) que el historiador logró rescatar y digitalizar para el Archivo General de la Provincia.
Conclusión: Un símbolo de la Corrientes que fue
Explorar la historia de la chimenea del barrio Aldana es asomarse a una provincia que, aunque hoy no es netamente industrial, tuvo momentos de gran vanguardia y esfuerzo emprendedor. Desde el romántico pero precario ferrocarril económico hasta las leyendas sobre la llegada de las termitas con la madera de Misiones, cada ladrillo de esa chimenea guarda un fragmento de la identidad correntina.



