31 de marzo de 1813: carta histórica del General Belgrano

Carta Gral. Manuel Belgrano

Por el Profesor Darío Andrés Núñez, integrante de la Asociación Belgraniana de Goya y miembro de número del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes (IIHCC).

Tras las importantes victorias obtenidas por el General Manuel Belgrano en Tucumán (24/09/1812) y Salta (20/02/1813), la Asamblea General Constituyente y Soberana del Año XIII le otorgó un premio de cuarenta mil pesos oro.

Sin embargo, Belgrano, verdadero patriota con grandes ideales, no lo aceptó y, al respecto, el 31 de marzo de 1813, escribió una extraordinaria carta. La misma manifestó su profundo deseo de donar el dinero para la dotación de cuatro escuelas.

Esta epístola es una de las más leídas por los historiadores y, además, su contenido quedó impregnado en la memoria de los argentinos debido al compromiso, fervor y honestidad con las cuales expresó su pensamiento.

Fragmento de la carta del Gral. Manuel Belgrano

“Cuando reflexiono que nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios públicos, que el dinero o las riquezas; que estas son un escollo de la virtud […]

Y que adjudicadas en premio, no solo son capaces de excitar la avaricia de los demás, haciendo que por general objeto de sus acciones subroguen el bienestar particular al interés público, sino que también parecen dirigidas a lisonjear una pasión seguramente abominable en el agraciado.

[…] He creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de mi Patria, destinar los expresados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras en que se enseñe a leer y escribir, la aritmética, la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones del hombre en sociedad hacia ésta y el Gobierno que la rige, en cuatro ciudades, a saber: Tarija, ésta [Jujuy], Tucumán y Santiago del Estero”.

Unos meses después, el 25 de mayo, redactó el Reglamento que debía regir en las escuelas beneficiadas. El mismo estableció todo lo necesario para que impartiesen una educación adecuada y gratuita para los alumnos.

Además, estipuló un sueldo digno para el docente, a quien le brindó la reputación de “Padre de la Patria” y en el artículo 18° escribió:

“El Maestro procurará con su conducta, y en todas sus expresión y modos inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la Religión, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional, que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de americano, que la de extranjero”.

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